Qué son los ciclones?
El equipo de recolección de polvo que se usa con mayor frecuencia es el ciclón.
Los ciclones remueven el material particulado de la corriente gaseosa, basándose en el principio de impactación inercial, generado por la fuerza centrífuga.
El ciclón es esencialmente una cámara de sedimentación en que la aceleración gravitacional se sustituye con la aceleración centrifuga.
Los ciclones constituyen uno de los medios menos costosos de recolección de polvo, tanto desde el punto de vista de operación como de la inversión. Estos son básicamente construcciones simples que no cuentan con partes móviles, lo cual facilita las operaciones de mantenimiento; pueden ser hechos de una amplia gama de materiales y pueden ser diseñados para altas temperaturas (que ascienden incluso a 1000 °C) y presiones de operación.
Los ciclones son adecuados para separar partículas con diámetros mayores de 5 µm; aunque partículas mucho más pequeñas, en ciertos casos, pueden ser separadas.
Los ciclones presentan eficiencias mayores que la cámara de sedimentación gravitacional y eficiencias menores que los filtros de talegas, lavadores y precipitadores electrostáticos.
En un ciclón el gas entra en la cámara superior tangencialmente y desciende en espirales hasta el ápice de la sección cónica; luego asciende en un segundo espiral, con diámetro más pequeño, y sale por la parte superior a través de un ducto vertical centrado. Los sólidos se mueven radialmente hacia las paredes, se deslizan por las paredes, y son recogidos en la parte inferior.
El diseño apropiado de la sección cónica del ciclón obliga al cambio de dirección del vórtice descendente, el vórtice ascendente tiene un radio menor, lo que aumenta las velocidades tangenciales; en el cono se presenta la mayor colección de partículas, especialmente de las partículas pequeñas al reducirse el radio de giro.
¿Cómo se forman las tormentas tropicales y los ciclones, cuál es la diferencia entre ellos?
Los ciclones se producen cuando las aguas del mar alcanzan temperaturas superiores a 27° centígrados y empiezan a evaporarse. Cuando una masa de aire frío y denso cubre una zona que por la evaporación del agua, genera aire ligero, es atraída a la base de lo que se conoce como ascendencia y sustituye el aire caliente que se eleva. Al chocar, las dos corrientes de aire empiezan a girar alrededor de esta ascendencia.
Cuando los vientos giran a velocidades de hasta 69 kilómetros por hora dan origen a una depresión tropical. Al alcanzar velocidades mayores se convierten en una tormenta tropical. Una tormenta tropical se transforma en ciclón o huracán cuando la velocidad de los vientos que giran alrededor del ojo o centro son mayores a 118 kilómetros por hora (64 nudos). Algunos alcanzan hasta 250 y 300 kilómetros por hora. Como son producto de la evaporación de agua de mar a temperaturas mayores a 27° centígrados, los ciclones desaparecen poco a poco cuando su parte central entra a los continentes, aunque las orillas siguen produciendo, durante varios días, lluvias torrenciales con vientos muy fuertes.
Los ciclones necesitan el mar cálido para crecer y, si se suprime su fuente de calor mueren al entrar a tierra firme. En el Atlántico occidental se desplazan desde el paralelo 15° hasta el 45°; aparecen en los últimos días de junio y desaparecen en los últimos de octubre. Durante una convención de meteorologistas se decidió que los nombres de los ciclones comenzarían con cada una de las letras del alfabeto inglés, según fueran apareciendo. Así, Ana sería el primero de la temporada, en tanto que Diana sería el cuarto.
En los años setenta se decidió que se alternarían nombres masculinos con fe- meninos. Para evitar confusiones, no se repite ninguno. Ciclón, tifón y huracán son sinónimos, aunque su origen es diferente. Ciclón viene del griego kycloo, "yo doy vueltas"; tifón, del inglés tyfoon, "torbellino", y huracán es una palabra del taíno, dialecto antillano.
¿Quién les asigna los nombres propios con los que se identifican?
La decisión de utilizar nombres para "bautizar" a tormentas tropicales y huracanes es una costumbre de varios siglos atrás. Antes, los huracanes que arrasaban la zona del Caribe eran bautizados con el nombre del santo patrono del día en que ocurrían. Hoy en día una vez que una perturbación tropical se intensifica convirtiéndose en tormenta tropical, con circulación rotativa y vientos de más de 63 kilómetros por hora, el Centro Nacional de Huracanes asigna un nombre a esta tormenta.
Antes de 1950, los meteorólogos militares asignaban números (y no nombres), a las tormentas tropicales. La quinta tormenta tropical de la temporada de huracanes de 1932, por ejemplo, se llamó "Huracán Número 5". Durante un corto tiempo, el alfabeto fonético militar se usó para asignar nombres como Alfa, Bravo, Charlie, etc.
A partir de 1953, las tormentas tropicales empezaron a recibir nombres femeninos. Los nombres eran usados en orden alfabético. La primera tormenta de la temporada recibía siempre un nombre que comenzaba con "A".
En 1978, se empezó a usar nombres femeninos y masculinos en el listado de tormentas de la zona este del Pacífico Oriental. Durante la temporada de 1979 en la cuenca del Atlántico, la lista de nombres se amplió para incluir nombres masculinos y femeninos.
Desde entonces las naciones que conforman la Organización Meteorológica Mundial revisan la lista de nombres para seleccionar aquellos que son comunes a los idiomas inglés, español y francés. El orden de nombres masculinos y femeninos se alterna cada año. Existen seis listas de nombres para las tormentas tropicales, cada una está compuesta de 23 nombres de la A la W. Las listas son usadas en rotación.
Nombres de los ciclones y/o Huracanes para el 2011 en la Cuenca del Atlántico (Golfo de México +Mar Caribe +Océano Atlántico) y escalas en las que se miden:
2011
1. Arlen
2. Bret
3. Cindy
4. Don
5. Emily
6. Franklin
7. Gert
8. Harvey
9. Irene
10. Jose
11. Katia
12. Lee
13. Maria
14. Nate
15. Ophelia
16. Philippe
17. Rina
18. Sean
19. Tammy
20. Vince
21. Whitney
Huracán: Con la baja de presión continua, la tormenta tropical se convierte en Huracán con vientos de 118 KM/hora.
Tipo Características
1 Vientos de entre 118 y 153 KM/hora
2 Vientos de entre 154 y 177 KM/hora
3 Vientos de entre 178 y 209 KM/hora
4 Vientos de entre 210 y 249 KM/hora
5 Vientos de más de 249 KM/hora
Tipo Características
1 Vientos de entre 118 y 153 KM/hora
2 Vientos de entre 154 y 177 KM/hora
3 Vientos de entre 178 y 209 KM/hora
4 Vientos de entre 210 y 249 KM/hora
5 Vientos de más de 249 KM/hora
Erosión costera
Intuitivamente entendemos que existe erosión costera cuando, comparando dos estados de una playa en dos momentos distintos, la línea de orilla está retranqueada hacia tierra en el estado más moderno. Pero, siendo cierto esto: ¿podemos afirmar que existe erosión costera con esta simple observación? Ciertamente no, ya que este retranqueo puede deberse a multitud de causas estacionales, y aun suponiendo una constancia en el tiempo de este retroceso, habría que matizar mucho si a ese estado es realmente erosivo, ya que pudiera suceder que el sedimento de la playa que antes estaba en su zona seca, se haya movido a la zona sumergida, o que exista un desequilibrio sedimentario a lo largo de todo el sistema litoral. Por lo que solamente se puede afirmar que existe erosión cierta de una costa cuando el sistema litoral en su conjunto ha perdido sedimento, claro que para ello debemos conocer qué se entiende por sistema litoral.
Una playa cualquiera no es un elemento aislado en el conjunto del litoral, sino que forma parte de un tramo y una franja de costa, en la que cualquier cambio en dinámica litoral en un punto, afecta al resto, con mayor o menor importancia. Por tanto, la playa se encuentra inmersa y condicionada por una unidad mayor denominada Sistema Litoral. La costa se puede fragmentar en espacios independientes o unidades fisiográficas, no existiendo transporte litoral longitudinal de sedimentos de una unidad fisiográfica a otra, esto es; no existe paso de sedimentos significativo entre una unidad y la adyacente. Esta unidad fisiográfica con los sumideros y fuentes de material componen un Sistema Litoral, formando una unidad de costa independiente respecto a la dinámica litoral.
El sistema litoral, y su unidad fisiográfica, se puede, a su vez, zonificar, dividiendo su costa en tramos que tienen básicamente las mismas características respecto a la dinámica litoral, actuando y reaccionando, por tanto, de manera similar cada zona.
Cuando sí existe paso de sedimentos de un tramo de costa al contiguo, pero la cantidad que pasa es pequeña respecto a lo transportado dentro el tramo, se puede hablar de subunidades fisiográficas, siendo poco o muy poco sensibles las zonas de una subunidad a las alteraciones de la adyacente.
El sistema litoral se encuentra limitado también hacia el mar, sus límites vienen definidos por la profundidad en la que los agentes climáticos marinos, especialmente el oleaje, tienen la capacidad de movimiento de sedimento, a partir de la cual el sedimento no lo mueve el oleaje.
Esta profundidad es la llamada profundidad de cierre máxima. El sistema litoral puede entenderse que se extiende a aquellas zonas que sin estar dentro de la acción dinámica de los agentes marinos, sí actúa directamente sobre esta zona aportando sedimentos al sistema, fuentes, como son las cuencas de los cauces fluviales, o las que lo retraen del sistema, sumideros, como son algunos fondos marinos, bahías, etc.







